Issue 4, January 22, R4

San Francisco's famous landmark-The city Hall

Jóvenes Sai repartiendo sudaderas con cachucha, sopa y guantes a los indigentes.

                                               Seva - Diciembre 17, 2016                               

Una persone debe esforzarse a usar todo el talento y habilidad que tenga, no solo por su beneficio pero por el beneficio de todo el mundo. Entiende que la sociedad es la fuente de cualquier placer que uno obtiene y cualquier riqueza que uno realiza en la vida. Le debemos todo a la sociedad y debemos estar agradecidos a la sociedad por todo lo que recibimos de la sociedad. Cuando ayudamos at tantas personas como sea posible pagamos la deuda. 

~Sathya Sai Baba

Todos los que visitan o viven en San Francisco conocen al el Centro Civico, un lugar popular para visitar en la ciudad. A los turistas les encanta tomar fotos, hablar de su historia y su diseño estructural, y aprender de las historias de la Primera Guerra Mundial asociadas con este sitio histórico. También es recordado por el terremoto devastador del 1906 (si el terremoto que destruyó 80% de San Francisco) y el fuego que destruyó el edificio hace más de 100 años. Pero en medio de su belleza rara vez nos damos cuenta del número de indigentes que hay dispersados en la plaza abierta que rodea al edifico magnifico.

Telas de lona se convierten en tiendas de campaña, los carritos de compras se convierten en armarios y las maletas para cargar todas sus cosas. Los parques, las plazas, las puertas, los callejones todos se convierten en campamentos. Pero por la mañana se tienen que ir antes de que se ocupe la ciudad y los peatones empiecen a caminar. Algunos que duermen en la calle varias noches tienen dificultad encontrando el mismo puesto por que lo encuentran ocupado por otra persona.

 

En el 23 de Noviembre 2016 algunos andamos manejando por San José y San Francisco un poco sobrepasados después de las celebraciones del cumpleaños de Bhagawan. Con el cambio temporada fue muy inquietante ver a tantos indigentes en la calle luchando contra el frio en las noches cuando bajaba la tempera. De ahí salió la idea de repartir sudaderas con capuchas, guantes, y sopa caliente a los indigentes. Para proporcionar algún alivio del frio y hacer a Swami muy feliz. 

 

Como dice Swami, “solo el amor puede elevar y llevar a cabo esquemas exitosos de servició.” El alienta poner en acción todo pensamiento desinteresado. En Junio durante su visita a California, inspiro y guio a los jóvenes a trabajar específicamente con los jóvenes indigentes. Nos pedio que nos enfoquemos en encontrar una solución permanente para acabar con la indigencia en la juventud. Los Jóvenes Sai en la Bahía de San Francisco han tomado Seva para los indigentes una vez al mes como su primer paso. 

 

Queríamos empezar inmediatamente pero la espera para hacer el pedido y el tiempo estimado del entrego de los guantes y sudaderas con cachuchas era muy largo y estábamos ansiosos. Swami asegura que todo funcione de la manera correcta cuando las pensamiento es noble.  Con Su Gracia la orden entera llego en solo dos días! Los indigentes en la plaza se despertaron a una sorpresa de sopa caliente, sudaderas con capucha(45), guantes(45), barras de merienda y frutas.

 

La mañana del 17 de Diciembre fue una muy fría y la gente quedo feliz con su equipo de invierno y sopa caliente, y las caras sonriente lo dijeron todo. Los voluntarios también tuvieron unas experiencias interesantes. Una de las personas tenia tanto frio que no quería esperar su turno en la fila, el decidió empujar su camino hacia el enfrente. Nuestros corazones se derritieron con solidaridad y nos quedamos pensando en cómo hubiera aguantado la noche tan fría. 

 

Una de las cosas más profundas que comprendimos ese día fue la cantidad de compasión y amor que tenían hacia la gente, aunque la situación sea tan difícil. Algunos tenían dos o tres capas de ropa de protección pero muchos  solo cargaban una capa de ropa y luchaban para estar caliente. Los que tenían más o menos suficiente ropa nos dijeron que le diéramos el ropa de invierno a los que tenían más frio y necesitaban calentarse. Fue más difícil todavía ver a la gente enferma o paralitica y con amputaciones viviendo en la calle – hay enorme necesidad de ayudarlos. Cuando no podían recibir la ropa por alguna dificultad física, nos pidieron que le colocáramos la ropa de invierno en sus bolsas o que los ayudáramos a ponérselo encima. Ver como sus amigos en la comunidad los ayudaban fue una experiencia que nos movió a todos. Nos dimos cuenta que ellos tienen más amigos y queridos cuidándolos que mucha gente en la sociedad normal. En el mundo de hoy con la codicia e ideología que sobrevive el más apto, esta gente sin hogar nos enseñó el valor de ser humano. Fue un momento Divino y mensaje de Swami para nosotros. 

 

Nos dimos cuenta que muchos indigentes no son necesaria mente desempleados o pobres, muchos tienen varios trabajos durante el día pero pasan las noches en la calle porque no tienen suficiente para un buen hogar. Tratan de ahorrar o esperar un trabajo mejor para poder pagar por una casa. También hubo quienes nos pidieron comida o trabajo.

 

Terminamos de repartir en una hora. Estuvimos muy feliz de ayudar a los 45 pero quedamos muy tristes de no tener suficiente para los demás que vinieron corriendo pidiendo ropa y comida.

 

 

 

 

                                         Seva - Diciembre 24, 2016                                     

 

 

        “El servicio amplía la visión, extiende la conciencia y profundiza la compasión”.                       

~Sathya Sai Baba

 

Las palabras de amor y servicio de Swami así como la cara de decepción de quienes no recibieron los obsequios quedaron marcadas en nuestras mentes. Por ello decidimos regresar la siguiente semana al mismo lugar (Plaza del Centro Cívico de San Francisco) y distribuir de nuevo los mismos obsequios. Mas esta vez teníamos también medias, barras energéticas y agua. También decidimos duplicar la cantidad (108). Esto sería perfecto ya que sería la víspera de Navidad y no existe mejor forma de comenzar las festividades que trayendo una sonrisa a los indigentes con este pequeño regalo.

Inspirados por las experiencias de la semana pasado, su unió un grupo de voluntarios más grande para Seva. Regresamos a el mismo sitio y empezamos a repartir los obsequios a todos lo que pasaron la noche en la calle. Como la población indigente es tan grande no fue tan difícil encontrar a los que no recibieron obsequios la última vez. Otra vez repartimos todo en una hora.

 

Quedamos movidos por la desesperación de la gente pasando las noches en la calle. Muchas veces vimos a niños también. Le dimos gracias en nuestros corazones por darnos esta oportunidad de llevar una sonrisa a algunas caras. También nos enseñó en de una manera sutil, la empatía y compasión que tienen los indigentes, a pesar de las situaciones difíciles. Fue un buen aprendizaje para nosotros ver como abnegadamente colocaban el sufrimiento de sus amigos por encima del propio

 

Unos de los amigos indigentes lo resumió perfectamente cuando le preguntamos cómo pasa el día y el respondió, “Yo existo.” 

Muchas veces la gente califica a los indigentes como alcohólicos, vagabundos y una molestia. Para algunos es una forma de sobrevivir las dificultad y el frio de vivir en la calle. Aunque no deberíamos condonar el alcoholismo, cuando se hace servicio no se juzga. No se puede predicar buenos modales y valores cuando la persona está en total necesidad de lo básico como comida y refugio, especialmente cuando llegamos prendemos el calentador en nuestras casas a la menor brisa. Es que simplemente no podemos entender los que estas personas sufren día y noche. Los que se sientan en sus sofá y ven el canal de tiempo no pueden condenar a los indigentes como alcohólicos y perezosos. Piensen en esto: esta gente probablemente solo comen una vez al dio o varias veces a la semana, no tiene mucho accesos al agua limpia ni baños. La necesidad de la hora nos es debatir estos problemas intelectualmente; por el contrario es momento de servir. Puede ser que llegan a ser ciudadanos ejemplares si se ofrecen las oportunidades. 

 

Nuestra perspectiva debe ser servir, ayudar, y tratar de no discutir con nuestras "mentes", sino alimentar con alegría el "alma". La mirada en las caras de algunas de estas personas que recibieron las sudaderas con capucha nos dio tal alegría inmensa, que al final, no pudimos decidir si fuimos nosotros los que les dimos alegría a ellos o viceversa.