Una Actividad Verdaderamente Desinteresada

Ningún número de actividades puede complacer a Bhagawan hasta que la actividad se vuelve verdaderamente desinteresada. El seva de alimentación lleva muchos años ya, pero los voluntarios de Sai Ashraya sienten que el servicio ha sido una oportunidad para sentir y ver a Bhagawan en el servicio a los indigentes. Cantan mientras cocinan para crear vibraciones sagradas con una oración para sanar a las personas durante su distribución. En los newsletters pasados los voluntarios compartieron cómo entrenan a los adolescentes sin hogar, cómo los ubican en un trabajo, los sacan de la indigencia y les dan refugio. El artículo de hoy es acerca de una historia de un voluntario del Sai Ashraya que fue testigo de algo extraordinario.  


Es una norma de los voluntarios de Sai Ashraya que al servir comida les pregunten cómo los pueden servir mejor, lo cual no es sólo acerca de algunos ingredientes adicionales sino también para ver si hay algunos valores que podrían implementar en su vida. 

Una tarde lluviosa mientras los voluntarios servían 70 burritos uno de los indigentes preguntó si lo podían llevar a un lugar lejos de donde estaban los voluntarios. Esto los sacó de balance pues resultaba arriesgado llevar a un desconocido a un lugar lejano.  

 

Los voluntarios usualmente ayudan con la creación de resúmenes, las aplicaciones para los empleos, en encontrar refugios, ayudan con los víveres, etc., pero llevar en auto a una persona estaba más allá del límite de lo considerado seguro. Esta persona en particular también tenía lo que se llama un desorden “Forrest Gump”, lo cual lo hacía hablar sin parar acerca de su pasado y de otras cosas aleatorias. Podía decir 100 palabras en menos de one minuto.

El voluntario estaba dividido pues por un lado llovía fuertemente y quería ayudar pero no sabía si era aconsejable. Siguiendo su miedo impulsivo inicial se negó a ayudar al indigente. Este dijo entonces algo que el voluntario jamás olvidará. La persona dijo: “¿Es esto lo que llaman ayuda? Dan lo que tienen y no lo que queremos”. El vagabundo se alejó.

El voluntario estaba muy triste y rogó a Bhagawan mientras arrancaba el auto y se encontraba un dilema pues quería ayudar pero no quería que la organización, que es una representación de nuestro amado Bhagawan, tuviera una mala reputación por su negligencia respecto a la seguridad. 

¿No nos sentimos igual a menudo por diferentes situaciones? Sabemos que DIos se hará cargo, sabemos que Bhagawan es el morador ubicuo y aún así no podemos sentarnos y hacer nada. Nos empuja a usar nuestro intelecto para discriminar y ser amorosos y desinteresados. Muchas veces nos estancamos en situaciones como esa y no sabemos qué decidir ya que ambas decisiones parecen ser buenas pero tenemos que tomar la decisión de la que Él estaría orgulloso. 

El voluntario recordó la instrucción de permanecer calmado y siempre pensar en los pros y los contra de la situación y revisar si la acción sigue la frase: “Beneficia a los desamparados, es pura, es la fuente de este proceso desinteresado de pensamiento”.  


Cuando el voluntario comenzó a reflexionar acerca de la instrucción de Bhagawan, las cosas se volvieron más claras al darse cuenta de que el hombre no había tomado drogas ni se había comportado violentamente. Con una plegaria en su corazón el voluntario se acercó al hombre nuevamente y le preguntó: “Hermano, habías pedido ayuda. ¿Podrías explicarme por favor por qué necesitas ir ahí y qué es lo que harás ahí?”

El hombre quien se había estado lamentando, sonrió (por primera vez en media hora) y le dijo que quería ir a un banco a retirar dinero para comprar un cargador para su teléfono. El voluntario decidió llevarlo y mientras manejaba, lepero compartió sus luchas y se puso el motivo y le agradeció por el viaje pues llovía fuertemente ese día. También dijo que usualmente se enferma cuando sale en la lluvia. Los indigentes no pueden darse el lujo de enfermarse ya que perderían el dinero que ganan diariamente (si es que tienen un trabajo).

El voluntario entendió que al llevarlo lo ayudaba no solo ahorrándole tiempo pero también muchas dificultades.