Octubre en Kansas City

Los Jóvenes Sai de la ciudad de Kansas se inspiraron para emprender un viaje para comprender y comenzar a contribuir con sus comunidades locales de jóvenes desplazados. Lo que comenzó como unos simples actos de servicio se convirtió en una ofrenda de transformación personal a nuestro Señor. Los jóvenes habían empezado a proporcionar comidas en un refugio juvenil en la ciudad de Kansas todas las semanas. Las comidas que estaban ofreciendo les permitieron interactuar con muchos jóvenes y el grupo no tardó en darse cuenta dónde podía insertarse y ser de más ayuda.

 

Para muchos clientes, como los jóvenes sin hogar eran denominados por los refugios, rebotar de refugio temporal a refugio temporal se convirtió en la norma. Los trabajadores sociales – los trabajadores en los refugios que eran responsables de proporcionar los recursos apropiados y ayudar a sacar a los jóvenes de las calles – estaban en una lucha constante para equilibrar la administración de las nuevas solicitudes de los clientes y brindar el apoyo adecuado para los clientes existentes. Sumado a eso, los diversos requisitos para cada cliente – todo, desde coordinar el transporte diario para ir a la escuela y recuperar los documentos para aplicar para las identificaciones del Estado, hasta manejar los problemas de salud y las solicitudes de empleo – y era claro que los refugios no tenían suficiente personal ni financiamiento. Por consiguiente, los chicos sentían que sus vidas estaban fuera de control, que el sistema no estaba ahí para apoyarlos de ninguna manera significativa, y lo que es más importante, que no eran ni podían ser amados.

Después de unos cuantos servicios de comidas en los que los Jóvenes Sai comenzaron a hacerse cargo de unos cuantos adolescentes, algunos de ellos empezaron a hablar sobre sus vidas y sus metas para conseguir trabajos y apartamentos propios donde pudieran ser libres de vivir sus propias vidas. El grupo se había enterado, de su conversación con los jóvenes adultos de California que habían puesto en marcha este programa, que había ciertos criterios clave para evaluar qué jóvenes serían candidatos ideales de la calle a la estabilidad. Los chicos necesitaban tener al menos 16 años de edad, no tener problemas graves de salud mental, y expresar un deseo bien definido de ser un miembro productivo de la sociedad.

 

Una de las adolescentes que hace poco se había graduado de la escuela secundaria y mudado de la casa de su familia, estaba en una encrucijada. Ella había ganado una beca completa para asistir a una universidad comunitaria y tenía el objetivo claro de iniciar su propio negocio algún día. Pero ella no podía ser aceptada en ningún refugio por un período prolongado y no tenía dinero o un trabajo para comprar los suministros necesarios para tener éxito en la universidad. El grupo le rezó a Bhagawan por Su orientación y ellos recibieron la respuesta: 1) Encontrar un apartamento cerca de su universidad donde ella pudiera caminar hacia las clases e idealmente también un trabajo cercano; 2) encontrar una organización patrocinadora que pudiera apoyar su alquiler y otros gastos por unos meses; 3) ayudarla con las clases, la mudanza y otros gastos mientras la ayudaran a encontrar un trabajo. Era como si Bhagawan había planeado esto durante todo este tiempo, ya que tan solo en un par de semanas, los jóvenes pudieron lograr que la joven se instalara en su nuevo apartamento con un trabajo asegurado y 6 meses de apoyo de alquiler prometido por un huésped servicial.

 

A través de esta experiencia de demostrar un compromiso total con alguien y de rendirse completamente a los planes de Bhagawan, los jóvenes adultos probaron la frase:

 

“Para el mundo, puedes ser simplemente una persona, pero para una persona, puedes ser el mundo”.