Nuevo Comienzo Para un

Nuevo año en Kansas City

Los voluntarios Sai Ashraya han estado sirviendo cenas constantemente. Se están volviendo más amigables y conversando personalmente con las personas en situación de calle. Éstos amigos reconocen a los voluntarios y hablan de una manera más relajada, compartiendo muchas historias personales. Ahora que ven las caras regularmente, están más cómodos a abrirse. Mientras que sirven comida, los voluntarios también se sientan y platican con ellos. En una de las conversaciones corazón a corazón, un amigo en situación de calle de 34 años de edad, estaba compartiendo sobre su pasado.

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Él tuvo un buen hogar y estaba trabajando y viviendo con su padre. Su padre tenía una novia quien eventualmente lo dejó por razones desconocidas, se volvió alcohólico y finalmente adicto. Después de muchos años, su padre lo echó de la casa y cómo él le había estado ayudando económicamente, una vez que estuvo fuera de la casa, terminó en las calles. Ha estado en las calles de Oakland por alrededor de un año. No ha estado trabajando ni haciendo nada con un propósito más que beber (cuando está deprimido), tratando en ciertos trabajos de medio tiempo y durmiendo en las calles.

Un día, esta persona estaba tan deprimida y compartió sus pensamientos a un voluntario de Sai Ashraya. Después de la conversación, se sintió muy ligero y creyó que a alguien le importaba. Les estaba diciendo a los voluntarios que recibió una educación y que no necesita el apoyo ni simpatía de nadie, sin embargo, se sintió muy aliviado cuando hablaba con los voluntarios.

Hay otra hermosa experiencia más. Uno de los miembros mayores de la comunidad en situación de calle les dio a los voluntarios una gran cantidad de conocimiento acerca del cuidado terapéutico. Los voluntarios estaban asombrados escuchándolo.

 

¿Quieren saber lo que esta persona dijo?  El señor, con su vestimenta áspera y rasgada les dijo a los voluntarios que la mitad de las personas en esos campamentos parece mentalmente inestable pero que no hay necesidad de que un terapeuta profesional se ocupe de ellos. Todo lo que necesitan es que alguien venga y se siente con ellos y platique con ellos. Aunque ellos aman la deliciosa comida caliente, fresca y saludable que se sirve, son el amor y el afecto que se demuestran hacia ellos así como el cuidado con el que los voluntarios les hablan, los que son los más valuados. Finalmente el anciano mencionó algo que hizo que los voluntarios derramaran lágrimas. Él dijo que es cuidado terapéutico el que estas personas necesitan. Dijo que no son medicinas, ni hospitales grandes ni citas psiquiátricas las que estas personas necesitan. Son los oídos pacientes a sus problemas y compartir el amor desinteresadamente con una intención y sinceridad lo que está sanando a estas personas para su bienestar. Él ha estado viendo conversaciones más maduras en esta comunidad: Ahora las personas hablan sobre conseguir un trabajo, encontrar un hogar, tratar de ayudar a otros amigos en situación de calle y ellos mismos están intentando de formar una comunidad para progresar. Por el momento, estas sólo son pláticas y no sabemos cuándo sucederá todo esto, sin embargo, los voluntarios están siendo testigos de lo que Bhagawan ha estado proclamando por años y años en su morada en este mundo: “El amor sana, el amor cura, el amor es suficiente”.