Seva en Bay Area

Seva de Manicura Para las Hijas de Bhagawan’s

Un día en la vida de una persona en situación de calle no es sencillo. Para una mujer, la lucha es exponencial. Podría tratarse de la seguridad en la calle o de cómo cuidarse a una misma; existen muchas cosas que una mujer enfrenta y que sólo pueden ser entendidas por otra mujer. Es por eso que un grupo de hermanas en Bay Area se reunió para dar un Seva especial para las mujeres de un área en donde los voluntarios han estado sirviendo desayuno a diario.

 

Bhagawan ha dicho a menudo que quiere que nosotros “Seamos felices”. Las hermanas querían hacer algo que inspirara a estas mujeres en situación de calle a “Ser felices”, a pesar de la situación en la que se encuentra y los retos a los que se enfrentan día a día. Ellas querían que estas mujeres supieran que hay personas allá afuera a quienes les importan y a quienes pueden acudir.

 

Al hacer una lluvia de ideas sobre proyectos de Seva, la adorable idea de dar servicio de manicura para las mujeres en situación de calle se presentó. Una semana antes de la fecha del Seva, los voluntarios que van a dar el Seva de desayuno, anunciarían el próximo Seva de manicura. El interés estaba aumentando y muchas mujeres vinieron al frente para recibir este servicio en sus uñas.

 

El 7 de julio, las hermanas Sai fijaron su misión. Una misión para conectarse con las mujeres en situación de calle y hacerlas sentir bien consigo mismas. Las hermanas llevaron muchos colores de esmalte para las uñas, quita esmaltes, algodones, lociones, adheribles para las uñas, corta uñas, afiladores, bancos para sentarse, agua caliente y toallas.

 

Mientras las hermanas llegaban al campamento Oakland, estacionaban el vehículo y buscaban un lugar para sentarse y comenzar el Seva, una mujer las observaba desde una de las tiendas cercanas. Cuando se le preguntó si quería recibir una manicure, ella dijo que no y se alejó de las voluntarias.

Las hermanas encontraron un buen lugar sobre el concreto y abrieron su tienda de manicura. Mientras tanto, otras hermanas comenzaron a llamar a las habitantes de las tiendas en espera de algunas clientas para su tienda.

 

Pronto y de una en una, las mujeres comenzaron a venir y las hermanas se emocionaron de dar la bienvenida a las clientes. Ellas vieron que algunas mujeres tenían esmalte pero que sus uñas no tenían el mantenimiento adecuado. Una de ellas tenia un recubrimiento de gel que era complicado de remover. Las hermanas comenzaron a limpiar las manos con agua caliente y toallas. Entonces, se pudo aplicar el quita esmaltes para eliminar cualquier rastro de esmalte. El gel que una de las damas tenia, como se mencionó, fue difícil de remover y requirió que sumergiera sus dedos en una taza con quita esmalte por un momento para proceder a quitar este gel de sus uñas cuidadosamente para no lastimarla. La tarea llevó tiempo pero cada momento valió la pena. Algunas de ellas necesitaban un corte y afilado de uñas. Las hermanas usaron pedazos de algodón con alcohol para limpiar las uñas cortadas, para remover la suciedad y para hacerlas sentir limpias. Una vez que el esmalte se eliminaba y que la uña se cortaba, se les solicitaba a las mujeres que eligieran algún color. Algunas de ellas fueron muy creativas y eligieron diferentes colores en cada dedo, otras eligieron brillos y otras adheribles.

Cuando las hermanas terminaron de adornar las uñas, todas platicaron y esperaron a que la pintura secara y algunas de las mujeres recibieron un buen masaje con loción para dar los toques finales al Seva de manicura. Las hermanas se tomaron fotografías con estas mujeres mientras le agradecían a todas las personas por estar ahí y mientras les otorgaban cumplidos sobre sus nuevas y limpias uñas. Las mujeres les preguntaron que cuándo regresarían y por estas solicitudes, el grupo de hermanas ha decidido hacer de este Seva uno permanente. Justo cuando el grupo estaba a punto de finalizar y de partir después de decir adiós, la mujer quien había estado observando al grupo curzó la calle para acercarse. “Mi nombre es Jada”, dijo. “¿Pueden arreglar mis uñas?”

Las hermanas estaban sorprendidas. Cuando le preguntaron por primera vez, ella había apartado a las hermanas, pero lenta y seguramente Bhagawan le había convencido que este grupo era inofensivo y que sólo quería esparcir dicha y alegría. Siguiéndola, otras mujeres se habían unido a la fila por lo que las hermanas volvieron a abrir la tienda y a realizar el mismo proceso para Jada y las demás. Después del Seva de manicura, era tiempo de regresar a casa no sin antes prometerle a las mujeres que el grupo regresaría para pasar tiempo con ellas.

 

Las hermanas estaban tan agradecidas con Bhagawan por esta oportundiad de compartir su amor y dicha con las mujeres de las calles y por encontrar hermanas en ellas. El grupo estaba conmovido por el hecho de que un pequeño acto de amor puede traerle tanta dicha a una persona. Como Bhagawan dice “El amor es lo único que existe”.