Servicio de Texas

Los Jóvenes de Houston Sirven en el Centro de la Juventud

Para los jóvenes de Houston, el comienzo del año nuevo también señaló el comienzo del voluntariado en el centro de acogida para jóvenes sin hogar. Luego de haber llevado a cabo la capacitación en noviembre, los cuatro jóvenes adultos estaban ansiosos por hacer un buen uso de sus aprendizajes. El centro de acogida había programado para que ellos sirvieran durante dos jueves por la noche cada mes junto con otros grupos, con la responsabilidad de facilitar un ambiente abierto y amoroso para que los jóvenes visitantes compartieran y crecieran. Como esta fue la primera jornada, los voluntarios fueron con la mente abierta, sabiendo que Bhagavan ayudaría a guiar su propia contribución y crecimiento. De hecho, su experiencia resultó ser todavía más conmovedora de lo que podrían haber esperado.

Los voluntarios llegaron a las 6 de la tarde y fueron inmediatamente puestos en uso para clasificar y llenar estantes con ropa donada de la temporada navideña. Durante ese tiempo, los jóvenes en peligro comenzaron a registrarse en el refugio de acogida y tomar sus asientos en la amplia sala de comedor. Los voluntarios los reunieron y mientras todos esperaban que se sirviera la cena, preparada por otro bondadoso grupo de voluntarios, se entablaron conversaciones ligeras.

 

Las luchas diarias de los jóvenes, los días invernales inusualmente helados, el equipo de básquetbol de Houston Rockets al rojo vivo: cualquiera fue el tema, las palabras circularon sin esfuerzo antes y durante la cena. Después de que los platos y las mesas fueron limpiados, la reunión principal de la noche estaba lista para comenzar. Por lo general, el director del centro de acogida invita a un orador externo para que participe y dirija un taller. Esta vez, una representante de Writing In The Schools (WITS, Escribiendo en las Escuelas) había llegado para ayudar a los jóvenes a sentirse tranquilos con una nueva salida para sus esperanzas, emociones y sueños: la palabra escrita. Vestida con una sudadera negra, jeans y Converses, y parada frente al grupo, ella compartió su propia historia a través de un emotivo poema, sus palabras pintando un intrincado retrato de sus luchas y triunfos mientras resonaban a lo largo de la sala. Los jóvenes - y voluntarios - se sentaron extasiados, y cuando ella finalizó, todos dieron una fuerte ronda de aplausos. Ella sonrió: “Ahora es el turno de ustedes”. Los jóvenes se miraron entre sí de manera inquieta. “No, eso no es para mí”, dijo uno. “No he escrito durante años”, dijo otro. Pero tan hábilmente como entretejió su historia, ella entregó diarios y bolígrafos para cada uno de los jóvenes y les aseguró con calma: “No se preocupen, escriban cualquier cosa que quieran escribir. Yo solo estoy aquí para ayudar”. Comenzó con indicaciones simples: “Escriban: ‘Yo sueño…’ en una línea, ‘Yo haré…’ en otra línea, y ‘Yo espero…’ en una tercera línea”. Para un joven que insistía solo en dibujar, ella lo alentó para que dibujara cualquier cosa que le gustara. Para los demás, fue como si estas indicaciones tocaran una cuerda de sus almas. En cualquier caso, durante unos milagrosos minutos, los bolígrafos no dejaron de moverse. “Ahora”, el líder de WITS preguntó mientras ella rompía el silencio: “¿A quién le gustaría compartir?”

Después de un poco de persuasión, ella consiguió a dos hermanas como voluntarias. Cuando llegaron al frente de la sala y comenzaron a leer sus poemas, ella advirtió una oportunidad. Rápidamente las interrumpió: “Me gustaría que alternaran la lectura de cada una de sus líneas, ¿pueden hacer eso?” Las hermanas se rieron y luego comenzaron otra vez. A medida que avanzaban a través de sus poemas, cada una de sus líneas se volvía más poderosa que las de la otra, una hermosa historia entrelazada de sus vidas ahora inseparables. Sonrisas y aplausos colmaron la sala y una voluntaria líder habló, con lágrimas en sus ojos: “Nunca he visto algo como esto en tantos años de venir aquí”. El resto de los jóvenes compartió sus propias historias, una por una, y hacia el final, el líder de WITS preguntó a los muchachos: “Entonces, ¿cuántos de ustedes se sorprendieron hoy?” Casi todos los muchachos levantaron sus manos. Ella expresó su gratitud a los jóvenes por ser participantes tan dispuestos y los jóvenes y los voluntarios respondieron ayudando a llevar luz al refugio y más allá. Después de la fina limpieza y con los estómagos y corazones llenos, los voluntarios y los jóvenes salieron al mundo listos para compartir sus corazones abiertos con todos.