Seva: Una Experiencia Personal

Karla López viajó desde Tlaxcala, México a Muddenahalli por primera vez para el cumpleaños de Swami, representando a México en el “World Youth Meet” (Encuentro Global de Jóvenes). Era la primera vez que visitaba India y su inglés era limitado pero como Sanadora Espiritual ella vio, escuchó y sintió más que la mayoría. Éste es su relato.

Algo que aprendí de Swami es que el nombre no importa cuando se trata de servir. Aprendí de Él que cuando realmente quieres dar servicio vas a librar muchas batallas. Él te cuestiona amorosamente: “¿Realmente quieres servir?”  Y la frase a que mí se me quedó grabada como tatuaje es: “Ama a todos sirve a todos”. A Él yo lo conozco como Baba, como Swami y Gurú. Entonces el nombre no importa, para mí no importa. Si la gente quiere llamarme Karla, coach de vida espiritual, eso es lo que soy; pero si quieren conocer a la persona que da servicio, solamente soy un instrumento de Sai Baba.

 

Yo le pedí a Baba que me diera palabras y me permitiera saber lo que Él realmente quería que la gente escuchara en este artículo. Él me dijo que hablara de mi experiencia, de todo lo que vi y aprendí: “Tienes muchos aprendizajes y eso sirve para el seva”. Cuando me mostró de qué podía hablar, Él me habló del servicio y dijo que sirve para “pulirnos”. Que a veces queremos hacer servicio, pero no estamos dispuestos a “estirarlo”, a dar más. Nos cuesta trabajo levantarnos temprano, dejar por uno o dos días a la familia, dejar nuestras actividades personales o laborales para poder estar para el otro. Entonces cuando a ti te cuestan ese tipo de cosas es curioso, porque es como si tú dudaras en hacer servicio; sin saber que al mismo tiempo es un servicio para ti, porque vas a soltar cosas de tus creencias, vas a soltar cosas de tu vida cotidiana, vas a soltar cosas del ego, de lo que tú crees que necesitas para realmente convertirte en quien eres, convertirte en esa perspectiva del amor. Él dice que el servicio es amor, eso fue lo que yo aprendí. Entonces ese servicio empieza también conmigo mismo al permitirme dar. Y al permitirme dar, también mi familia quiere dar junto conmigo y terminamos siendo, no uno o dos, sino toda una familia dando servicio a nuestra propia Tierra, a nuestra propia Madre Tierra. Terminamos dando servicio a nuestra Madre y nuestra Madre termina dándonos servicio a nosotros.

 

Muchas veces confundimos servir con hacer cosas que nos van a sacar de nuestra cotidianidad, sin tener en cuenta que simplemente el barrer es un servicio; lavar los trastes, es un servicio. Lo estás haciendo para ti, pero también lo estás haciendo para los tuyos. Y desde ese amor que llena, tú quieres compartirlo con todos los demás. Y entonces empiezas a hacer servicio con los demás, empiezas a compartirte. Esa es la nutrición que tú tienes y empiezas a nutrir a los demás cuando tienes el tiempo para hacer la comida o cuando tus manos empiezan a dar todo lo que tú puedes compartir. Por ejemplo, dar un refrigerio en las mañanas o dar de comer a quien no tiene, me nutre internamente y lo quiero expandir en un servicio externo.

 

En Muddenahalli, queriendo estar lo más cerca posible de Swami, olvidamos que Él siempre está cerca. No porque Swami pasa cerca de ti, ves a Swami. No! Desde el momento en que comienzas a pensar en Swami, él está contigo y te instruye sobre cómo hacer Seva, ya sea alimentando a alguien o guiándolo para que obtenga la comida que necesita. Ya sea alimento espiritual, sólo una palabra, un mensaje de Baba o la comida que necesita, sea desayuno, comida o cena. Todo esto es servicio, pero el ingrediente en ese servicio es el amor. Es querer soltar lo que crees que te impide hacerlo.

 

Mi experiencia con Swami fue descansar. Cuando fui a Muddenahalli, me sentí amada y protegida. Era el momento de recibir y fue una experiencia amorosa recibir Su atención. Luego me sentí en armonía y reconocida. Esto es muy importante. Aprendí cuán importante es reconocer lo que hacemos. Y no desde el ego. Vi cómo todo el Seva que se realiza está siendo reconocido y aplaudido. Los aplausos son para reconocer lo que está pasando y sucediendo: que está sucediendo lo que estamos pidiendo.  Porque se ha hecho tanto y cada dia hay bas hospitales y escuelas, y eso es de aplaudirse porque eso es Seva.

 

Entonces tengo un antes y un después con Swami por mi viaje a Muddenahalli y definitivamente fue la importancia del reconocimiento. Ser conscientes como un grupo de lo que pasa a nuestro alrededor y ser conscientes de apreciar lo que los otros hacen y darles amor para que sigan haciendo lo que hacen. Porque todo vale, desde lo más mínimo y crece.  Toda esa energía me llenó y me motivó. Aprendí a comprometerme, a seguir una rutina y agradecer cada día. Ver cuántos de nosotros estamos haciendo servicio con la misma intención de dar todos los días.

 

Como  representante de los jóvenes de México me di cuenta de la importancia de tener una meta, la meta de Swami y trabajar para alcanzarla. Muchos hablaron de sus proyectos pero a menudo de lo que no tenían, no de lo que sí hay, lo que es posible. Al final nos dimos cuenta de cómo trabajando juntos, compartiendo nuestros recursos y comunicándonos podemos alcanzar nuestras metas. Para que no se queden solo en buenas ideas.  Desde mi punto de vista debería hacerse más énfasis en la importancia del discernimiento sobre lo que hacemos. Swami habla mucho de alimentar a los que tienen hambre pero no se limita solo a eso, también saludarlos: “Buenos días, te traje algo de comer” y “cantarles” en cierta forma para que sepan que cuando se lo pidieron al universo, cuando no tenían qué comer y pidieron intervención divina, ahí está Baba “cantándoles”; ahí está Dios dándoles de comer.

Karla Lopez

Region 4

Mexico