Personal Transformation Experience

Amor y Servicio

Swami siempre ha dicho que el verdadero propósito detrás de cualquier actividad de servicio es la “transformación” de quien lo realiza. Swami también ha dicho que el Amor y el Servicio es el camino para que lleguemos a Él, el medio para la evolución espiritual de todos. Sin embargo, siempre solía preguntarme como es que el Amor y el Servicio pueden ocasionar la transformación de un ser.

Siempre lo consideré como una forma de ayudar a la sociedad y las personas y nunca pude conectar los puntos sobre lo que es “transformación” o cómo uno puede transformarse mediante el Amor y el Servicio. Cómo ambas cosas llevaban a la auto—examinación  y la autorrealización es y siempre fue un gran misterio para mi. Por supuesto que se trata de algo que sólo ocurriría mediante la experiencia directa. Me siento en extremo afortunada de compartir mis experiencias al respecto. 

Nací en Nepal y por gracia de Swami tuve una buena familia donde aprendí acerca de Dios y eventualmente me convertí en doctora. Luego vine a Estados Unidos para ampliar mis estudios y he estado trabajando aquí como cardióloga. De acuerdo al plan divino de Swami, conocí acerca de su cuerpo sutil en el 2015 mediante el internet y pude escuchar sus discursos en esa forma sutil. Eventualmente tuve la oportunidad de trabajar en proyectos para Un Mundo Un Sai, así como Sai Ashraya, algo que nunca habría soñado.

Pero este proceso de transformación empezó recientemente cuando empecé a ayudar a losjóvenes sin hogar de la ciudad de Kansas.  Cuando intentábamos suplir las necesidades físicas, mentales y espirituales de estos jóvenes, me di cuenta de que el verdadero reto estaba en la mente. Mientras tenía que ir más allá de  mi mente y mi ego para continuar ayudando a estos jóvenes, por el otro lado sus propias mentalidades eran un gran obstáculo para avanzar en sus vidas, porque la falta de vivienda básicamente es una mentalidad de buscar un escape fácil, algo que han hecho gran parte de su vida. Al tratar de convencerlos de conseguir trabajo y estudiar y al empezar a asesorarlos, nos ocupamos más.  Conforme el trabajo  se volvía más demandante, mi devoción fue puesta a prueba por mi ego; la fe por el cansancio y a paciencia por el enojo y la ira; la entrega por el apego y esta guerra enorme había estallado en mi y sentía como si nunca pudiera volver a sonreír. Porque todo lo que creía ser (fuerte, valiente, sonriente, paciente, devota, inteligente, etc., etc.) todas ellas básicamente proyecciones del ego, estaban siendo destruidas por las circunstancias que tenía que enfrentar al ayudar a estos jóvenes sin hogar.

Mientras que la gente nos aplaudía por ayudar a estos chicos, solo nosotros sabíamos que era Swami quien sostenía el fuerte porque todos nuestros esfuerzos por mantener las cosas en orden eran en vano. Un día, de pronto me rendí a Dios. Me dije a mi misma que este trabajo era de Swami y que estoy trabajando para Swami. En el instante siguiente a ese pensamiento, todas mis cargas desaparecieron en un segundo. Me sentí ligera y brillante de nuevo. Me era posible sonreír de nuevo y continuar trabajando. Finalmente me di cuenta de que, silenciosamente, mi ego me estaba permitiendo apegarme al proyecto de servicio. Estaba tan preocupada por producir buenos resultados (quizá en el fondo verme bien ante el grupo Sai), que había olvidado que Swami es el hacedor de todo y que el verdadero propósito es mi propia transformación y no los resultados del trabajo. Aprendí que el esfuerzo honesto es lo que se necesita, sin importar cuáles sean los resultados. Así, me transformé de manera en que ahora he aprendido a poner mi mayor esfuerzo pero dejando todo lo demás a Swami. 

Cuando empezamos el proyecto de sacar de las calles a los jóvenes indigentes, varias personas se acercaron a aconsejarnos muchas cosas; que se recomendaba precaución y también la selección cuidadosa de los candidatos; el reconocimiento apropiado de los recursos locales disponibles también era algo indispensable antes de que ayudásemos a alguien. A pesar de todos los consejos, caíamos en situaciones en las que no podíamos decir no a estos 4 chicos que nos pedían ayuda.  Y ¿por qué no? Si los consideramos clientes, harán difícil nuestro trabajo y pensaremos en ellos como solo un trabajo voluntario más. Pero, ¿y si los consideramos como si fueran nuestros propios hermanos y hermanas? ¿Acaso no los quedaríamos? Recuerdo vívidamente a Swami diciendo: “cada uno de ustedes lleva al otro consigo”. Teniendo esto en mente, avanzamos en la ayuda a estos jóvenes y con la gracia de Swami, ahora todos tienen acceso a un techo, comida, educación servicio de salud y empleo.

En el proceso de perder cualquier oportunidad de proximidad física con Swami en el 2011 y conocer su forma sutil en el 2015, había empezado a anhelar a Swami. Más que nunca empecé a anhelar Su proximidad física; anhelar que me mirara, me sonriera, notara mi presencia y demás. No me había dado cuenta del momento en que mi ego me había llevado a creer que si hacía todas estas actividades de servicio, Swami estaría feliz. Recientemente, me he dado cuenta que es otra capa del ego.  Como Swami es eternamente dichiso y feliz, nada que hagamos incrementará o reducirá su felicidad: Swami no tiene atributos.  Y este cuerpo y atributos individuales que nos fuerin dados tampoco son nuestro verdadero ser. No deberíamos hacer esto para obtener proximidad física con Swami y tampoco esperar ser reconocidos por lo que hacemos. Ni siquiera esperar un“gracias” a cambio. El proceso es simple.  Somos el alma y estamos ayudándonos a nosotros mismos, dentro de otro cuerpo, en otra situación. De hecho, nos estamos ayudando y amando a nosotros mismos. ¿Debería haber alguna recompensa por ayudarse a sí mismo? La recompensa es darnos cuenta de nuestro verdadero ser: el alma interior que somos, ese “Eso" que somos. Y conocerse a uno mismo es ma única formade estar con Swami, quien reside siempre dentro de nosotros. Esto es lo que he aprendidoen los proyectos de servicio. Solo se trata de mi misma, ayudándome a mi misma sin importar a quién sirva porque de hecho somos una consciencia. En ese proceso, automáticamente me acerco más y más a Dios. 

Rashmi Thapa
Region 4 USA